No por la Navidad sino por los excesos en sus fiestas, no pocos amigos, al llegar enero, parecen convertirse repentinamente en católicos.  Sin esperarse a que empiece la Cuaresma les entra un entusiasmo desmedido por los actos de mortificación.  Helos allí repudiando unos kilitos de más y adoptando por tanto rutinas de ejercicio físico tan […]

continue reading.....