Platicando con una amiga sobre los males del mundo y sus posibles soluciones, le comenté, necesitamos un nuevo humanismo, me miró y dijo ¿Qué es el humanismo y que propones? Para contestarle a ella y a mí mismo he decido escribir estas líneas.
El humanismo no es algo fácil de explicar, surge por el siglo XIV, fue un movimiento literario y filosófico. Durante la Edad Media, la filosofía había caído en el teocentrismo, es decir, ponía a Dios en el centro; esto hacía que los conocimientos no religiosos estuvieron subordinados a los saberes de la religión. Los afanes y sudores se encaminaban al conocimiento de lo divino, dejando un poco olvidado lo humano.
Contra esta forma de concebir el mundo el humanismo levanta la voz; desea poner al hombre en el centro; el renacimiento se encargará de descubrir al hombre en sus dimensiones anatómico-científicas y anatómica-históricas. El humanismo es recuperar la confianza en la fuerza intelectiva y volitiva del ser humano; consideran que la inteligencia puede explicar la naturaleza y que la voluntad bien encaminada puede transformarla para beneficio de la humanidad, por ello se preocuparan por volver a la literatura clásica, pues creían que los griegos habían logrado cultivar la virtud, la ponderación, la templanza…y se les consideró el tipo ideal de humanidad en sus aspectos político, social y literario. Erasmo de Rótterdam (uno de sus exponentes) hablaba de una visión más humana del mundo, donde el fanatismo y los poderes absolutos fueran eliminados; por su parte Tomas Moro, fue ejemplo de coherencia entre su pensamiento y su acción (a tal grado que literalmente perdió la cabeza); algo muy valorado en el humanismo; pues el hombre ideal es el hombre virtuoso y sabio, ese ser humano debe estar en el centro del universo.
El humanismo ofrece una visión positiva del hombre; lamentablemente con el tiempo privo el aspecto intelectivo sobre el volitivo, surgiendo la ilustración y el modernismo; con este el capitalismo empieza a tomar forma. El centro ya no es el hombre, sino el dinero y la capacidad de razocinio, se pasó de un antropocentrismo a un centromonetarismo y a un intelectocentrismo. Esto hizo surgir a los pensadores de la sospecha: Marx, Freud y Nietzsche; el primero cuestionó el sistema capitalista, el segundo las motivaciones del ser humano y el tercero el sistema de valores occidental. Todo eso estaba muy bien, el problema es que con el tiempo esto se mal interpretó y e inició la sospecha sobre el ser humano.
Cuando dudas del ser humano y sus valores, tienes que llenar ese vació de confianza con algo, la cultura occidental optó por el culto al éxito económico personal. Así es como nos encontramos bregando en este mundo, donde las tempestades de Wall Street, los huracanes de las grandes corporaciones y los maremotos monetarios nos tienen en la incertidumbre.
Contra todo esto debe erguirse un nuevo humanismo, es menester volver a colocar en el centro al ser humano, con su inteligencia y voluntad; el dinero no es la medida de todas las cosas, sino el hombre. Este nuevo humanismo debe tener como horizonte lo divino, somos hijos de Dios, seres con libertad y responsabilidad, estamos en el mundo para actuar de acuerdo a nuestra naturaleza de espíritu encarnado y de hijos de Dios.
Este humanismo debe pasar por el ser humano en plenitud: Cristo. Sólo de esta forma los católicos podemos humanizar esta sociedad del capitalismo voraz, de la acumulación inmoral de riqueza. Ser un humanista católico implica saber: hacia donde te diriges, tener la voluntad para lograr tus propósitos, imaginación para alcanzarlos; en otras palabras significa tener libertad, sentido crítico, responsabilidad, dignidad, creatividad y una vocación. Seres plenos con capacidad para hacer y vivir en comunidad, preocupados y ocupados por el prójimo.
Los católicos tenemos el reto de llevar a la práctica estos ideales; finalmente una forma de pensamiento no se construye solo con esfuerzos intelectivos, también se necesita gente que concretice en el día a día esos ideales. El humanismo no fueron sólo sus grandes pensadores, fueron aquellos olvidados de la historia que se esforzaron por llevarlo a la vida. Ese es el reto que tenemos….
* Jefe de Información del Semanario “El Observador de la Actualidad”


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