
Por Guillermo Gazanini Espinoza
Efectivamente, un decreto de 19 de julio de 1823 declaró como Beneméritos de la Patria en Heroico Grado a Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Abasolo, José María Morelos y “ocho caudillos más” ordenando que sus restos fueran exhumados “y que éstos fueran trasladados a una caja, que se conduciría a la capital, cuya llave sería custodiada en el archivo del Congreso. Esa caja se trasladaría a la Catedral el 17 de septiembre…” para “levantar ahí “un sepulcro… con la inscripción que ponga la Universidad y apruebe el gobierno”. Una procesión solemne se realizó por toda la ciudad en honor a los caudillos y sus restos fueron depositados en una bóveda bajo el altar de los Reyes de la Iglesia principal de la diócesis de México, permaneciendo en Catedral hasta 1926 cuando los mismos fueron trasladados a la columna de la Independencia del Paseo de la Reforma. Watson Marrón concluye afirmando que “todo esto no hubiera ocurrido si Hidalgo y Morelos hubieran muerto excomulgados”.
¿Cuál es la situación de la proposición con punto de acuerdo que presentaron los diputados? Actualmente está en espera de dictamen de las comisiones unidas de Relaciones Exteriores y de Gobernación que han reunido los documentos necesarios que permitan considerar la viabilidad o no de la propuesta. Por otro lado, la Comisión Especial de Apoyo a los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución, presidida por el diputado Francisco Antonio Fraile García, integrante de la fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional, ha valorado todos estos antecedentes que desembocan, de forma clara, en la reconciliación de Hidalgo y Morelos al seno de la Iglesia. El 22 de octubre de 2007, Guadalupe Jiménez Codinach, doctora en Historia por la Universidad de Londres, presentó a la Comisión Especial un documento en el que afirma que “el cuerpo de una persona excomulgada no puede ser enterrado en terreno sagrado, como se hizo con el cuerpo de Hidalgo; tampoco podría haber sido objeto como los fueron los restos mortales de este caudillo, de honras fúnebres, de responsos y de misas celebrados en varias iglesias. Es, por lo tanto, innecesario solicitar al Vaticano la anulación de la excomunión de Miguel Hidalgo”.
No obstante, la Comisión de Relaciones Exteriores aprobó el 13 de febrero de 2008, el dictamen en sentido positivo que avala la proposición con punto de acuerdo sobre las excomuniones de Hidalgo y Morelos. En parcas consideraciones, los diputados integrantes de ese órgano legislativo valoraron la conveniencia de dirigir un exhorto a la Secretaría de Relaciones Exteriores para solicitar “al Estado Vaticano información sobre el estado general que guardan los edictos de excomunión contra los independentistas mexicanos”, considerando como argumento principal la conmemoración del décimo quinto aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y nuestro país afirmando que el gobierno de México “refrendó su compromiso de continuar su trabajo de manera coordinada con la Santa Sede, en temas como la defensa de los derechos humanos, la proscripción de la pena de muerte, la migración, el sentido social de la globalización, el desarme y la paz y la seguridad internacional”. En este sentido, este punto se aprobó por dieciocho votos.
Tal dictamen ahora espera la aprobación de la Comisión de Gobernación; sin embargo, las consideraciones vertidas en el documento tienen una aplicación distinta a la naturaleza y consecuencias de las excomuniones contra los insurgentes. Echar mano de las buenas relaciones entre las naciones para que un Estado extranjero informe sobre tales edictos no es un argumento adecuado dado los juicios históricos y particulares sobre los acontecimientos de 1810 que no pueden ser justificados por nuestro concepto contemporáneo de “respeto mutuo… en favor de la convivencia armoniosa, la justicia, el respeto a los derechos humanos y la solidaridad entre las naciones”. (Comisión de Relaciones Exteriores. Dictamen relativo al levantamiento de los edictos de excomunión en contra de los independentistas mexicanos. p. 3). A decir de Jesús García Gutiérrez, José Bravo Ugarte y Juan B. Iguínez, tales argumentos no merecerían ser tomados en cuenta “porque han sido hechos por personas que poco o nada saben de historia y menos aún de cánones”. (Dictamen sobre las excomuniones del Cura Hidalgo, 1953, 2).
El tema de las excomuniones de Hidalgo y Morelos sigue en examen. La Comisión de la CEM ya tiene planteamientos claros que permitirán una reflexión que desembocará en la conclusión que han tenido los arzobispos Luis María Martínez, Ernesto Corripio Ahumada y Norberto Rivera Carrera y aún cuando la pasión de los legisladores por los padres de la patria les mueve a afirmar que su excomunión sería un “desconocimiento de facto de nuestro país”, la sentencia de los historiadores es indubitable: Miguel Hidalgo y José María Morelos padecieron el sacrificio en pos de sus ideales revolucionarios perfectamente reconciliados con la Iglesia.


Ningún usuario ha comentado " Las excomuniones de Miguel Hidalgo y José María Morelos, de nuevo a examen (PARTE 2) "
Sigue en vivo los comentarios rss o mantén un Trackback