Por la simple razón de que El quiere que nos auto determinemos libremente, eligiendo el camino correcto hacia el bien, por medio de una voluntad libre, sin que El nos obligue a hacer algo o se oponga a nuestras  propias decisiones, o sea, que lleguemos libremente a El por amor, sin ninguna imposición, y que tomemos la rienda de nuestro propio destino, para vivir libres y no sujetos, “libres de alabar, de agradecer , de justificar, de discutir, de castigar, de resistir a la tentación, de agitar muchedumbres, de perdonar pecadores, de reprimir tiranos, o aun de decir “gracias por la mostaza” 1, si libres para todo, pero en especial, LIBRES PARA AMAR, aunque muchos utilicemos de esa libertad… para odiar, para destruir. 

Pero si gracias a esa libertad que Dios nos ha dado, obramos lo malo, ¿Por qué Dios no nos limita esa libertad? Sencillamente, porque nos ama, porque no puede haber amor sin libertad, si hermanos, el amor es libre, si no no es amor, es esclavitud. 

“Cuando el bien se hace por coacción (obligación), deja de ser bien, ya que el bien libre, que es el único verdadero, implica la posibilidad de elegir el mal. En esto reside la tragedia de la libertad, que tan profundamente ha analizado Dosteievski: La libertad de obrar el bien incluye la posible elección del mal, pero esta última, conduce a la destrucción de la libertad”2. 

Si la elección del mal nos conduce a la esclavitud, entonces por lógica, tendríamos que aceptar el amor como principio y finalidad de la vida, ya que si no la tomamos de esa manera, nos pasaría como aquel que es “libre” de tomar todo el alcohol que quiera, hasta emborracharse, terminara como lo hemos visto siempre, como un esclavo del alcohol , o lo mismo pasa con aquel pansexualista que dice que todo es sexo, y argumenta que el es “libre” de hacer con su cuerpo lo que quiera, (pues claro que es libre, pero de que todo lo pueda hacer, eso si no lo creo) terminara siempre como esclavo, como un esclavo de su cuerpo, viviendo entre las paredes escabrosas de su sexo y nada más …o más bien muriendo, muriendo en vida, esclavizado por el mismo, y su megalomanía. ¿Pero qué es lo que espera Dios de nosotros con esa libertad que nos ha dado?

Pues por supuesto que sepamos “que él es el camino la verdad y la vida” y que lo busquemos libremente, sin que el nos manipule como si fueramos titeres. 

“El camino de la verdad no es, por cierto llano y directo si no que se abre a través de tinieblas y de abismos, pasa por el desdoblamiento y la tragedia. Es un camino largo, y podría abreviarse si se suprime o se limita la libertad del hombre. Mas ¿acaso Dios acogería a quien a él se allegase por pura obligación? ¿No es acaso el deseo de Dios recibir del hombre un amor recíprocamente libre? Pero el hombre  se demora en este movimiento de amor hacia Dios, pasando muchas veces por el mal y por el pecado”2. 

Pero esto es inevitable, y no podemos remediarlo, lo que  podemos remediar es nuestra actitud respecto al mal y el pecado, y esa actitud debe de ser de repudio y negación, eso si, por medio del amor, obrando libremente lo bueno y no lo malo, siempre cerca de nuestro Señor, amándolo libremente y en compañía de su evangelio, para poder superar todas las pruebas que el mundo de la carne nos tiene. Libres siempre con Cristo, esclavos siempre sin èl. 

1.-ortodoxia –Chesterton 

2.-el fin de los tiempos y seis autores modernos – Alfredo saenz s.j