
· Leo Zuckherman, nos hacía notar que tras la creación de la Iglesia Anglicana, la Paz de Westfalia y diversos cambios de 1648 en Occidente, el Estado mandó y se cerró a la sociedad civil.
La gravedad de éste asunto radica en que si el Estado, el cual existe por la sociedad civil, se cierra al diálogo con su propia fuente de “ser”, nos deja abiertas preguntas como: ¿hacía dónde camina y cómo camina? El divorcio entre sociedad y Estado deriva en enfrentamientos inclusive armados. No sólo no debe ser, es antinatural.
Mas adelante, otros ponentes nos ayudaban a notar que esto en México se vio reflejado cuando el Estado quiso negar a los ciudadanos su derecho a creer y expresar su fe. El Estado no marcó distancia con la Iglesia, sino que se volvió anti-Iglesia.
Quiero aclarar que mientras en nuestra cultura mexicana se siga careciendo de diálogo, tolerancia y respeto seguiremos viendo actitudes parecidas a las que ya se vivieron en el país. Si el Estado ignora a la sociedad, ésta buscará hacerse escuchar, porque es su legítimo derecho.
Otra consecuencia negativa de cuando el Estado se cierra sin una justa razón, es volverse “anti” o “contrario a”, dejando desterrados y limitados a los ciudadanos, lo cual equivale a dejarlos desamparados habiendo encontrado refugio.
· El padre Duque Jaramillo. La sana democracia consiste en el reconocimiento del propio credo para fomentar su desarrollo para su beneficio. Otra característica suya es el diálogo. Todo esto animado por el espíritu de Fraternidad.
Una de las características de la democracia es el reconocimiento de
la Pluralidad entendida como un valor. Caracterizada por ser fuente de riqueza al permitir tantas relaciones humanas que al interactuar, perfeccionan a cada persona y le aclaran las metas de su vida.
Reconocerse y conocerse es fundamento del Diálogo, el cual es facilitador de
la Democracia.
Esto ya lo he explicado en
la Parte I.
Lo hermoso de la riqueza de todo lo anterior, es su inmediata invitación a la palabra Amor. Debido a que el Diálogo está radicado en la escucha atenta y activa, en la manifestación clara y concisa de los que se quiere transmitir. Todo esto educado por
la Familia, como era mencionada en el VI Encuentro mundial de las Familias 2009. Dialogar no quita, sino que a mayor sea su ejercicio, mayor será la ganancia: es un juego “ganar-ganar”, no hay vencidos, se termina con más de lo que se inició, incrementa las alegrías y reduce las cargas.
Para que exista verdadero Diálogo, debe haber conciencia de Fraternidad, entendida como amor al prójimo similar al que se tiene por sí mismo. Caridad plena de dar al otro lo que se desea para sí, de vivir el “…como Yo los he amado”, Caridad que todo espera, todo lo cree, todo lo soporta. Especificado por la radicalidad de vivir
la Justicia: ver que los demás también tengan, así como por el Amor a sí mismo.
Otra característica de
la Fraternidad es “dar la vida por el otro”: Renunciar a mis derechos para que los demás los tengan.
Cabe mencionar aunque todo lo que he escrito desgasta bastante físicamente porque implica conciencia del propio proceder durante el día, las recompensas a corto y largo plazo son inmediatas. Basta con intentarlo una vez para sentirse motivado e inspirado a continuar viviendo así, ya que es una vocación inscrita en los genes. Si uno no estuviera llamado al Amor ¿por qué habría de dolernos la pena del mundo?
Éstas son mis aportaciones que desde mi juventud y experiencia hago a Usted lector, deseando ser con ello ser motivante para actuar como constructores de otra realidad.
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“No solo creamos contra-opinión, sino opinión”
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