Los tiempos litúrgicos fuertes de las celebraciones importantes de la Iglesia tienen lugar en domingo porque es el Día del “Domus” o del Señor. El Año litúrgico termina el domingo previo al inicio del Adviento con la celebración de Cristo Rey del Universo y el Adviento inicia el domingo siguiente a Cristo Rey. La Cuaresma termina el sábado previo al Domingo de Ramos, con el que inicia la Semana Santa, que termina el Sábado Santo por la noche, porque al domingo siguiente se celebra la Resurrección del Señor e inicia la Pascua que dura 50 días hasta el Domingo de Pentecostés.
La Cuaresma, un tiempo penitencial oportuno para la meditación que lleva a la conversión, no esta exento de la norma dominical, por lo que inicia el primer Domingo de Cuaresma para terminar el sábado previo al Domingo de Ramos. ¿Qué hay entonces con el Miércoles de Ceniza, acaso la Cuaresma inicia ese miércoles o hasta el domingo siguiente, el primero de Cuaresma?
La respuesta se encuentra en la manera de contar los cuarenta días de la Cuaresma, o sus seis semanas que van del Primero al Sexto Domingo de Cuaresma. Como los domingos son día de resurrección y fiesta, porque son el Día del Señor, durante la Cuaresma, que es tiempo penitencial, no se cuentan, por lo que el número cuarenta se obtiene de multiplicar las seis semanas por los 6 días de cada semana (6×6=36), y para alcanzar el número 40, que completa la Cuaresma, se agregan cuatro días, llamados en la liturgia, “de ceniza”, que son los que van del Miércoles de Ceniza al Sábado (36+4=40).
Se concluye que la Cuaresma dura cuarenta días de seis semanas, que inicia el primer Domingo de Cuaresma, que se ve precedida por cuatro días introductorios, y que termina el Sábado Santo de Semana Santa.
Un dato adicional, de origen pagano, pero que no por ello desatiende el precepto cuaresmal, es que los carnavales tienen lugar el fin de semana previo al Miércoles de Ceniza porque “Carnaval” significa “fiesta de la carne” y viene a ser una festividad que tiene por objeto despedirse de la carne (de todo tipo), con alegría desbordada y con excesos en la comida, bebida, y en algo más, para después disponerse (con una mayor entrega) al tiempo penitencial de la Cuaresma. El origen del Carnaval es pagano y continúa siendo una festividad pagana. El más conservador, fino y elegante es el de Venecia, en Italia, y el de mayores excesos es el de Río de Janeiro, en Brasil. En el medio quedan los carnavales de nueva Orleáns, Veracruz, Campeche y Mazatlán.
La privación de la carne y de sus excesos se hace presente durante la Cuaresma, con sus viernes de ayuno y de abstinencia, y se prolonga durante Semana Santa. A partir de años recientes la Iglesia ha establecido el ayuno obligatorio para el Miércoles de Ceniza y Viernes Santo, y abstinencia de carnes para los viernes de la Cuaresma y Viernes Santo.
La Conferencia del Episcopado Mexicano ha establecido que en México el ayuno no obliga a menores de edad ni a ancianos, y que la abstinencia de carne puede dejar de observarse a cambio de hacer alguna obra piadosa de ayuda al prójimo.
El ayuno y la abstinencia, coloquialmente llamada “vigilia”, tienen por objeto, más que presentar a Dios un sacrificio, privarse por de comida para recordar que el alimento, que proporciona energía, y por lo tanto vida, nos viene de Dios porque la vida es de El y a El le pertenece. Esto ayuda a facilitar que la atención se dirija a Dios en un tiempo de preparación para vivir el acontecimiento más grande de nuestra Fe, la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, en la celebración litúrgica de “Triduo Pascual”, que es lo que celebramos precisamente durante la Semana Santa.




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