Galarreta - Williamson - Tissier - Fellay 

Benedicto XVI levantó la pena de excomunión que pesaba sobre los cuatro obispos de la denominada Fraternidad Sacerdotal San Pío X, quienes fueron ordenados ilícitamente por el ya fallecido Arzobispo Francés, Marcel Lefebvre fundador de dicha fraternidad. 

La decisión de S.S. Benedicto XVI ha tenido distintos matices de aceptación por parte del pueblo católico. ¿Por qué? Sencillo.  

Quienes dirigían (sacerdotes y obispos) constantemente atacaban, desprestigiaban, desvaloraban los cambios realizados en la Iglesia surgidos a partir del Concilio Vaticano II. No dejaron de contradecir el magisterio autoritativo ordinario del Papa (Juan Pablo II y en poco grado a Benedicto XVI), ya sea en comentarios, homilías, boletínes y revista antimodernistas como la titulada “Si Si No No”. Siendo lo más fuerte llegar a afirmar que quienes se encontraban en el “gobierno” vaticano presidian la “mafia vaticana”. Así mismo, afirmar que en el Concilio Vaticano II se dio <<el golpe maestro de Satanás>> (Mons. Lefebvre, El golpe maestro de Satanás, Iction, Buenos Aires 4, 1981, pág.10). Finalmente, llegaron a comentar que el martirologio de los últimos años, no era 100% confiable, ya que podría ser manipulado por el “modernismo” actual. 

Tales afirmaciones han conmovido a algunos sectores del catolicismo que han seguido de cerca la línea radical de quienes conforman la Fraternidad San Pio X. Los han puesto sobre la pared, ya que aceptan las decisiones del Santo Padre, por la santidad que representa en sus acciones, pero se mantienen alerta a ser observadores del proceder de los anteriormente excomulgados. Estos observadores buscarán de los miembros de la FSSPX la sincera fidelidad al Papa y su integra comunión con toda la Iglesia. 

Las reacciones no se han dejado esperar: católicos han aplaudido al ex obispo cismático Mons. Williamson (de negar la existencia de la cámara de gases en el holocausto judío), manteniendo que hacía falta un grupo que se atreviera a poner en su lugar la tan tergiversada historia Hitleriana y del pueblo Alemán. Por el contrario, también hay quienes afirman que esas declaraciones pondrán en aprietos a Benedicto XVI y quebrantarán las relaciones católico-judías al ofender a la religión que JPII decía ser nuestros hermanos mayores. 

En la mejor de las intenciones, se espera que tal decisión no sea un parte aguas en el caminar a la santidad por parte de toda la Iglesia, ya que ahora se ha desenmascarado una mentira o bien planeada acción por Mons. Lefebvre: él sí firmó todos los documentos del Concilio Vaticano II, los mismos que después atacaría con fuerza. * 

Aunque muy a pesar de ese pasado oscuro, es de alegrarse del regreso al seno de la Iglesia de esas almas “rebeldes”, quienes ya no serán denominados hermanos separados, sino hermanos. 

En la comunidad de la Iglesia nos corresponde a todos orar a Dios Padre que el regreso de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, aporte para el reinado de su Hijo Jesucristo unión y no sean un motivo de división.  

*Arzobispo cismático Lefebvre sí firmó todos los documentos del Concilio Vaticano II. http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=23913