El presidente electo número 44 de la Unión Americana, Barack Obama, el 20 de Enero de 2009 asumió la presidencia de la que es considerada la primera potencia mundial. Acompañado de los cuatro ex presidentes vivos: Bill Clinton, George Bush (padre), Jimmy Carter y el presidente saliente George W. Bush. 

La agenda en política exterior no sólo estará abultada por sus diversos compromisos, si no que será vigilada por todos los habitantes del globo terráqueo quienes esperan -no con absoluta confianza- que Obama supere a George W. Bush en popularidad y en acciones concretas que beneficien el entorno internacional.  

Bush que sale con un nivel de popularidad tan ensombrecido de 33%, dejó cuentas pendientes como concluir con la invasión a Irak, junto con la debacle de la economía estadounidense y el cierre de Guantánamo. Los dos mandatos ejercidos por el anterior presidente fueron de mala, mejor dicho, de pésima política nacional como global y Obama tendrá que rediseñar la imagen pública, política y profesional del actual presidente; es decir, de él mismo. 

La juventud y preparación profesional de Obama son y podría ser el arma perfecta para reconquistar la confianza del pueblo americano, a quienes juró frente al presidente del Tribunal Supremo de EEUU (John Roberts) -quien tomó juramento del cargo- desempeñar con fidelidad el cargo de Presidente de los EEUU, hasta el límite de su capacidad. 

La popularidad de Obama es deslumbrante comparada con la de Bush, 79% y 33% respectivamente. Así mismo, desde John F. Kennedy no había presidente norteamericano que alcanzará tanta aceptación. Por el contrario, en México debemos mantener reservado un 50% de nuestra confianza ante la política que adoptará la nueva administración de Barack Obama. Recordemos el señalamiento que la CIA hizo de  México, de ser junto con Irán una de las mayores amenazas colectivas.

Por último, sin compartir la fe que profesa Obama, espero que así como él ha puesto su confianza y solicitado la ayuda de Dios, así trabaje para realizar lo que en su discurso de toma de posesión como presidente de los EEUU afirmó: “Hoy os digo que los desafíos a los que nos enfrentamos son reales. Son graves y son muchos. No los enfrentaremos fácilmente o en un corto periodo de tiempo. Pero Estados Unidos debe saber que les haremos frente”.