** José Luis, es un chavo que dejó la Universidad. Ya no soportaba a sus padres, le retumbaba en los oídos la exigencia de ser responsable. Decidió emplearse en un antro, quería dinero para divertirse y pasear con la novia. Era inconstante en todo. Sus compañeros de aula se convertirían en profesionistas y él se pasaba lamentando sus malas decisiones, se engañaba diciendo que no era capaz de salir adelante.
¿Empiezas las cosas y nunca las terminas? ¿Eres el chavo (a) que siempre deja todo para el mañana? ¿Cambias el rumbo constantemente? ¿Para todo hay un pretexto? ¿Estás harto de que te exijan ser responsable?… ¡Alto! Siendo tan corta la vida, la hacemos más corta al desperdiciar el tiempo con descuido. Empieza a imprimirte de dinamismo, aprovecha cada minuto, ¡Ya basta de querer poseer, dominar y gozar! Es momento de crecer.
A la agrupación “Jóvenes Contigo” llegó el testimonio de José Luis, un chavo que estaba harto de escuchar el sermón de sus padres. Retumbaban en sus oídos: ¡Tienes que seguir los pasos de tu padre como abogado! ¡Debes ser el más destacado de tu generación! ¡Tienes que ganar dinero para poder ser exitoso! ¡Ya deja la vagancia y malos amigos¡ ¡Ponte a estudiar! ¡Aprende a tu hermano!
El ya no quería depender más de nadie, solo pensaba en independizarse, en dejar la casa, “Quería descansar de la cantaleta de todos los días.
“Y aunque no dejé la casa de mis padres, conseguí trabajo en un antro, mi lugar favorito, pero el dinero no me alcanzaba para cubrir mis necesidades, quería divertirme con mi novia, ir a comer al restaurante, salir a pasear con los amigos, la consecuencia es que descuidaba la escuela, me quedaba dormido y faltaba o bien llegaba tarde, lo que acarreaba otra cadena de presiones, y malos tratos, porque mis maestros me exhibían delante de mis compañeros, y no falto el que me pintó la frente un tache con su plumón, por no contestar a las preguntas del tema expuesto un día antes”.
“El trabajo se me hacía cada vez más pesado y se me convirtió en tedio, pero lo hacía por el dinero, y a la larga, me sentía incompleto, frustrado sobre todo cuando veía a mis compañeros de la universidad que iban avanzando en los estudios y yo cada día más atrasado… Fue entonces que comprendí que algo estaba mal en mí, porque todo lo que iniciaba lo dejaba a medias. El problema no eran mis padres, ni mi novia…. sino yo”.
A cuatro años de haber dejado la universidad - cuando apenas cursaba el segundo semestre- José Luis, que hoy cuenta con 22 años de edad, comprendió que un hombre sin propósitos corta sus alas antes de emprender el vuelo.
Para encaminarse a una vida mejor, hay que fijarse metas, tener ideales, aún cuando parezcan irrealizables. Pero como no hay forma de llegar a objetivos sin sacrificios tuvo que redefinir el rumbo de su vida, y dejar de repetirse “no puedo cambiar”, falsas resignaciones como “Ya ni modo” “Es la vida que me tocó vivir”.
Para salir del hoyo como José Luis, comienza por fijarte un propósito, eso es algo interior, espiritual, es la chispa que nos motiva a salir de nuestra condición pasiva y mezquina, que nos invita a conquistar cimas y nos lleva a ser mejores.
Cuando se está en busca de la independencia
Existen muchos casos de jóvenes que desertan de sus estudios. Hay quienes se justifican diciendo que no son capaces para seguir adelante. Están también aquellos que por la necesidad de cubrir algún satisfactor personal o de la familia deciden trabajar de tiempo completo, desperdiciando su talento para el estudio; y hay aquellos que al estar presionados por los padres o los maestros, toman la salida fácil de dejar la secundaria, la preparatoria o la universidad, o todo aquello que empiezan.
Una de las causas es el afán de independencia ya que al adolescente no le gusta depender económicamente de sus padres, por ello opta por trabajar en lo primero que encuentra con el interés de ganar dinero, y abandona los estudios.
Otro de los factores que inciden es la influencia negativa es de amigos que son desobligados con sus deberes, y que optan por divertirse y vivir la vida de manera irresponsable.
Otra es que cuando los amigos tienen más posibilidades económicas porque trabajan o bien sus padres les dan mucho dinero para gastar y el adolescente lo único que quiere hacer es encajar en ese círculo social, y esto le da más presión, y aparenta lo que no es.
Cuando el estudiante no es motivado constantemente y reprueba se siente incapaz y opta por el trabajo, que le da seguridad y lo hace no sentirse fracasado, creándose una falsa recompensa al poder gastar lo poco que gane.
La escuela a la que asiste tiene mucho que ver, pues si no hay un correcto ambiente escolar que cumpla con las necesidades de los estudiantes, los jóvenes no pueden desarrollarse plenamente.
Los problemas escolares pueden ser muchos: poco interés en alguna materia, o puede tener una falta de habito de estudio, todo ello debe ser tratado.
Lo que pueden hacer los padres es mostrarse positivos, esto es reconocer el esfuerzo que hace el estudiante, sin menospreciar su trabajo. Motivar a los hijos sin presionarlos recordando siempre educar con cariño.
No se tiene que abrumar a los hijos cuando estos reprueben, sino más bien debe haber una actitud de comprensión y estimulación sin adjetivos calificativos, como: ¡Eres un tonto!, ¡Eres un burro!;! Eres un bueno para nada!;! Tú hermano es mejor que tú!; ¡Aprende de tu padre!.
Los profesores tienen que trabajar conjuntamente con los padres haciendo un plan para ayudar al adolescente a salir de la desmotivación por el estudio, esto es interesándose por sus alumnos como personas, acercándose a ellos y no verlos como mero número en la lista de alumnos.
Cuando hay problemas económicos en la familia los adolescentes se sienten forzados a dejar sus estudios para ayudar en el gasto familiar, sobre todo sí es que al estudiante le tocó ser el hermano o hermana mayor, en estos casos es muy importante que los padres le hagan ver al hijo que la única forma de apoyarlos es preparándose y llevando al máximo todos sus potenciales; para estos casos hay muchas opciones de trabajos de medio tiempo.
Al adolescente nunca hay que hacerle olvidar que si tiene un trabajo aunque sea difícil tiene que continuar con sus estudios porque es muy importante para éxitos futuros.
Hay que tener una adecuada educación en el dinero, pues éste no es lo más importante, ni para un adolescente ni para un adulto, lo principal es desarrollar las capacidades y potencialidades de cada individuo y la adolescencia es la etapa ideal para lograrlo, como consecuencia esto forjará a seres humanos responsables comprometidos con el ser y no con el tener y felices, sin frustraciones en la adultez.
No hay porqué adelantarse a las experiencias
En “Jóvenes Contigo” pensamos que los propósitos son de gran importancia pues estos nos llevan a planificar la vida y encaminarla hacia la plenitud en la adultez. Los padres deben apoyar a sus hijos para cumplir su plan de vida y saber que en la juventud se corren riesgos, se fracasa y así se aprende a vivir.
La madurez en el joven se da cuando es capaz de tomar las propias riendas de su vida, cuando tiene objetividad en sus juicios y tiene sentido crítico, así como capacidad para adaptarse y no dejar que otros decidan por él. Si los jóvenes que dejan sus estudios a medias comprendieran que van a tener que asumir las consecuencias de ello lo pensarían más de dos veces antes de interrumpir su crecimiento, los padres deben enseñarles a tomar decisiones correctas a aceptar responsabilidades, a ser realistas, a convivir con los demás y aceptarse tal como son.
Cada etapa en la vida se debe disfrutar y llevar a plenitud, no se deben adelantar experiencias que de cualquier forma van a llegar. Nuestra vida es como un reloj de arena que al voltearse comenzará a correr el tiempo, pasando uno por uno los granos de arena por el cuello del reloj, ni uno más ni uno menos, ni antes ,ni después, así pasa con nosotros no debemos precipitar los acontecimientos, ni las experiencias, éstas llegarán solas y así debemos a aprender a tomarlas como vienen, aceptando los retos que se nos van presentando, aceptándonos a nosotros mismos y cada etapa que nos toca vivir, siendo la formación la más importante.
Hay que aceptarse tal como es uno, superar rencores, dejar de culpar a los demás, el no saber perdonarse a uno mismo y a los demás, nos paraliza, nos lleva a un escenario de depresión y fracaso. Por eso hay que oír ese algo que nos susurra despacio dentro de cada uno. Todo podría ser mejor, si comienzo conmigo.
Si eres valiente y sincero, puedes verte en un espejo sin caretas, descubrirás cosas que te desagradan. ¿Eres iracundo? ¿Vanidoso? ¿Prepotente? ¿Orgulloso? ¿Incapaz de enfrentar problemas? ¿Cargas con pesada joroba de vicios, como alcoholismo drogadicción, inmoralidad, inconstancia…?, a la par veras también tus cualidades y todas las cosas que te hacen un ser humano capaz de alcanzar cualquier propósito y superar cualquier barrera.
Es hoy tiempo de que te decidas a entrar al juego de los verdaderos propósitos, esos que te enaltecerán y cambiarán tu vida.
En “Jóvenes Contigo” pensamos que un propósito entraña una idea firme y decidida, un deseo ferviente de volver a empezar, a no ver atrás, a dejar pasar al joven nuevo que late en tu interior, al que es capaz de perdonar, amar y ser honesto. Todo joven es un triunfador en potencia. Busca ser perfecto, aún cuando las circunstancias de la vida te arrastren por caminos oscuros, difíciles, siempre habrá forma de encontrar el camino que te lleve por la verdadera realización.
El amor es lo único que realmente llena al hombre, fue creado por Dios para amar, todas las demás necesidades, incluyendo el dinero, son secundarias y accidentales. El hombre tiene la misión de amar y ser amado, y eso mueve montañas. Todos los derechos reservados: Jóvenes Contigo; correos electrónicos: diariosinsecreto@yahoo.com; jovenescontigo@yahoo.com.mx/ teléfono: (01 222) 8892932.


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