En estos días a través de los medios de comunicación, con motivo del 40 Aniversario de los acontecimientos denominados en su conjunto “movimiento estudiantil del 68″ se han venido presentando una serie de entrevistas, artículos de opinión, reportajes y notas periodísticas para recordar lo que se presenta usualmente como un movimiento de respuesta juvenil e idealista frente los esquemas “autoritarios” tanto políticos como sociales, que eran predominantes en la época. Sin embargo es necesario aclarar diversos puntos acerca del autentico significado de estos acontecimientos y enumerar algunos de los factores que hoy son soslayados en aras de edificar un nuevo mito alrededor de la juventud “idealista” de la época.
En la década de los 60 del siglo pasado, el mundo vivía bajo la amenaza soviética de extender el comunismo a diversos países, pues una vez consolidado el avance de este monstruoso sistema económico - político con media Europa bajo su poder, se veía cada vez mas cercano el “sueño de la revolución proletaria mundial” lo cual requería de una estrategia renovada por parte de Moscú para extender su influencia en varios puntos del orbe incluyendo nuestra América Hispana.
Su primer éxito fue la isla de Cuba, la cual con Fidel Castro en el poder a partir de 1959, se convertiría en la base desde donde se extendería la influencia marxista por el resto del continente. Nuestro país desde luego no fue la excepción, la ideología comunista penetraba lentamente, no solo en los medios obreros y campesinos, sino también en el ambiente estudiantil. Se difundía la imagen de una Cuba “libertaria y progresista” que se iba consolidando como un supuesto ejemplo a seguir por el resto de los pueblos hispanoamericanos. A pesar de que en esos años México vivía uno de los mejores momentos de su historia en cuanto a desarrollo económico se refiere, los ideólogos marxistas envenenaban a los jóvenes estudiantes manejando hábilmente la ilusión y el entusiasmo propios de esta edad para aprovecharlos en favor de sus propósitos subversivos y desestabilizadores los cuales tenían como fin ultimo, lograr las condiciones necesarias para el estallido de una revolución que estableciera un régimen marxista en nuestra patria.
Una riña entre estudiantes de
la Vocacional No. 5 y una preparatoria privada que fue reprimida por la policía, fue aprovechada como pretexto para iniciar una serie de protestas durante agosto y septiembre de 1968, las cuales muchas veces degeneraron en actos vandálicos, enfrentamientos con las fuerzas del orden e inclusive en auténticos sacrilegios como el de hacer ondear el trapo rojinegro del socialismo en el asta de
la Catedral Metropolitana. En estas movilizaciones, los jóvenes se sentían dueños de la calle y bajo el eslogan de “pidamos lo imposible” planteaban no solo afrentas al orden publico y a las instituciones gubernamentales, sino a todo aquello que representara el orden tradicional de la sociedad mexicana.
Sin embargo esas ansias juveniles no eran mas que la expresión del control que agentes comunistas tenían sobre lo que se denominaba el Consejo Nacional de Huelga, organismo coordinador de todas las movilizaciones, de esta manera los marxistas pretendían que a los estudiantes se les unieran campesinos, obreros, profesionistas, amas de casa, para que en un momento dado fuera posible un levantamiento generalizado a nivel nacional que fuera capaz de derribar al régimen de Gustavo Díaz Ordaz. La ocasión parecía perfecta, pues los ojos del mundo estaban puestos en México debido a la proximidad de los Juegos Olímpicos, circunstancia que parecía una vitrina inigualable para dar un aura de “martirio” al movimiento en caso de que este fuera masivamente reprimido.
Sin embargo esta serie de acontecimientos culminarían el 2 de octubre, cuando un mitin en
la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, fue disuelto ante un enfrentamiento entre el ejercito y francotiradores no identificados siendo estos ultimos quienes iniciaron los disparos para provocar a los soldados y de esta manera crear el ambiente propicio para sus fines, lo cual sin embargo no sucedió como se esperaba, pues estos acontecimientos determinaron la desarticulación del Consejo Nacional de Huelga y el fin de la amenaza de subversión comunista que este representaba.
Ciertamente es lamentable la muerte de estudiantes ocurrida en estos sucesos, más cuando se considera que estos fueron utilizados como carne de cañón de los marxistas quienes ya sea a través del Partido Comunista Mexicano o por medio de las embajadas cubana y soviética coordinaban una revuelta generalizada que tenia la intención de implantar “la dictadura del proletariado” y así destruir los cimientos de todo orden moral, político y económico en nuestra patria.
Es preciso reconocer la actuación de diversas organizaciones que se opusieron a la actuación de la subversión comunistoide, entre las que destaca el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO) el cual aglutinó a la juventud verdaderamente consciente y patriota de aquellos años.
La verdad histórica debe ser conocida, por lo cual es necesario levantar la voz, aun cuando esta sea al parecer solo una diminuta isla en el mar de la desinformación y la manipulación. El “movimiento estudiantil del 68″ apunta a ser una versión falsificada más de los acontecimientos históricos, presentando a los marxistas y a la izquierda en general como los paladines de la libertad y la justicia; cuando en realidad no son mas que los mas infames opresores de los pueblos, de su libertad económica y de su derecho de creer en Dios.
Ningún usuario ha comentado " El movimiento estudiantil del 68: ¿un mito más en la interpretación de la historia nacional? "
Sigue en vivo los comentarios rss o mantén un Trackback