Del viaje apostólico de Benedicto XVI a Francia del 12 al 15 de septiembre de 2008, el décimo fuera de Italia, de su pontificado, la siguiente selección de sus expresiones son una muestra breve de su pensar y su sentir: 

-Bienvenida en aeropuerto:“En este momento histórico en que las culturas se entrecruzan cada vez más, estoy profundamente convencido de que es cada vez más necesaria una nueva reflexión sobre el significado auténtico y sobre la importancia de la laicidad.” 

-Discurso ante representantes de la cultura:“La búsqueda de Dios y la disponibilidad para escucharle, sigue siendo aún hoy el fundamento de toda verdadera cultura.” 

-Celebración de Vísperas en Notre Dame: “No un amor en la Iglesia sin amor a la Palabra, no una Iglesia sin unidad en torno a Cristo redentor, no frutos de redención sin amor a Dios y al prójimo, según los dos mandamientos que resumen toda la Escritura santa.” 

-Saludo a los jóvenes en Vigilia de oración:“Muchos de ustedes llevan colgada del cuello una cadena con una cruz. También yo llevo una. No es un adorno ni una joya. Es el precioso símbolo de nuestra fe, el signo visible y material de la vinculación a Cristo.” -Misa en la Plaza de los Inválidos:“Dios nunca pide al hombre que sacrifique su razón. La razón nunca está en contradicción real con la fe. El único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ha creado la razón y nos da la fe, proponiendo a nuestra libertad que la reciba como un don precioso. Lo que desencamina al hombre de esta perspectiva es el culto a los ídolos, y la razón misma puede fabricar ídolos.” 

-Discurso en la Basílica: “Al venir en peregrinación aquí, a Lourdes, queremos entrar, siguiendo a Bernadette, en esta extraordinaria cercanía entre el Cielo y la Tierra que nunca ha faltado y que se consolida sin cesar. Cuando rezamos el Rosario, María nos ofrece su corazón y su mirada para contemplar la vida de su Hijo, Jesucristo.” 

-Misa en el Santuario de Lourdes:Lo esencial del mensaje de Lourdes es que “Bernadette era la primogénita de una familia muy pobre, sin sabiduría ni poder, de salud frágil. María la eligió para transmitir su mensaje de conversión, de oración y penitencia, en total sintonía con la palabra de Jesús: -Porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla-” 

-Ángelus:“María nos muestra la manera adecuada de acercarnos al Señor… con sinceridad y sencillez. Gracias a Ella, descubrimos que la fe cristiana no es un fardo, sino que es como una ala que nos permite volar más alto para refugiarnos en los brazos de Dios.” 

-Encuentro en el Hemiciclo Santa Bernadette:El ser humano “necesita siempre verse libre de sus temores y de sus pecados. El hombre debe aprender constantemente que Dios no es su enemigo, sino su Creador lleno de bondad. Necesita saber que su vida tiene un sentido y que, al final de su recorrido sobre la tierra, le espera participar por siempre en la gloria de Cristo en el cielo.” 

-Oración ante el Santísimo:“Ven, déjate llamar por el Maestro. Él está aquí y te llama. Él quiere tomar tu vida y unirla a la suya. Déjate atraer por Él. No mires ya tus heridas, mira las suyas. No mires lo que te separa aún de Él y de los demás; mira la distancia infinita que ha abolido tomando tu carne, subiendo a la Cruz que le prepararon los hombres y dejándose llevar a la muerte para mostrar su amor. En estas heridas, te toma; en estas heridas, te esconde. No rechaces su amor.” 

-Misa en  la Basílica de Nuestra Señora del Rosario:“En la sonrisa de la Virgen está misteriosamente escondida la fuerza para continuar la lucha contra la enfermedad y a favor de la vida. También junto a Ella se encuentra la gracia de aceptar sin miedo ni amargura el dejar este mundo, a la hora que Dios quiera.” 

-Despedida en aeropuerto:“Encontré un pueblo vivo de fieles, orgullosos y convencidos de su fe. Vine para alentarlos a que perseveren con valentía viviendo las enseñanzas de Cristo y de su Iglesia.”  

De regreso en Roma, durante la Audiencia del miércoles siguiente, el Papa manifestó lo que había sido su preocupación durante su estancia en París: “Auténtica laicidad no significa prescindir de la dimensión espiritual, sino reconocer que precisamente ésta es garante de nuestra libertad y de la autonomía de las realidades terrenas, gracias a los juicios de la Sabiduría creadora que la conciencia humana sabe acoger y poner en práctica”.