
Benedicto XVI estará de viaje en Francia del día 12 al 15 de este mes. Irá a París y a Lourdes con ocasión del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen María. Juan Pablo II había acudido en 1983 y en 2004.
Con ocasión de este aniversario, Benedicto XVI ha concedido Indulgencia Plenaria, que se puede ganar cada día, desde el 8 de diciembre de este año hasta el 8 de diciembre del próximo, a todos los fieles que devotamente visiten el sitio de las apariciones.
Ha habido muchas manifestaciones marianas, teológicamente llamadas “mariofanías” en el cristianismo católico, de las que sólo se les considera como probables a tres de ellas: Guadalupe, ocurrida en México en diciembre de 1531; Lourdes, en Francia del 11 de febrero al 16 de julio de 1858; y Fátima, en Portugal, del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917. Ninguna manifestación mariana es dogma de fe porque pertenecen al ámbito de las revelaciones particulares y privadas, por lo que el creyente puede creer o no en ellas.
A toda revelación privada corresponde un vidente. En el acontecimiento guadalupano, es el indígena Juan Diego; en Lourdes, la niña Bernadette Soubirus; y en Fátima, los tres niños pastores Jacinta y Francisco Marto y Lucía Dos Santos. Todos los videntes de las manifestaciones marianas tienen en común la sencillez, pobreza e ignorancia, lo que les imposibilita para interpretar por sí mismos el contenido de los mensajes y para agregar significado a las revelaciones, visuales y auditivas, que ellos reciben.
María de Guadalupe se presentó como “la Madre del verdadero Dios”, Nuestra Señora de Lourdes como “La Inmaculada Concepción” y la Virgen de Fátima como “la Virgen del Rosario”.
En el que será su décimo viaje apostólico fuera de Italia, el Papa Ratzinger visitará por primera ocasión, como sucesor de Pedro, el sitio de una de las tres mariofanías aceptadas ampliamente por la Iglesia.
Juan Pablo II afirmó que en su primer viaje a México, durante su visita a la Basílica de Guadalupe, supo que en su pontificado debería recorrer el mundo para llevar personalmente el anuncio del Evangelio a todas las naciones, y años más tarde, en Portugal, le colocó a Nuestra Señora de Fátima una corona con la bala engarzada que le había sido disparada en la Plaza de San Pedro en 1981, pues el Papa siempre afirmó que la Virgen de Fátima le había salvado la vida porque ella personalmente había desviado la bala.
Por lo anterior, es de suponer que ahora Benedicto XVI pueda tener una experiencia especial, si no mística, durante su visita a esa gruta, lugar preciso de las apariciones, en la localidad de Massabiele, cerca de Lourdes.
En ese mismo sitio, hace 150 años, Bernadette Soubirous, de 12 años de edad, vio en 18 ocasiones a la Virgen. Hasta la tercera aparición, la niña le habló en gascón, su dialecto francés natal. La Virgen le hablaba de “usted” como cortesía y le pidió: “¿Me haría usted el favor de venir aquí durante quince días?”. Bernadette le dijo que sí y la Señora le anunció que no la haría feliz en vida sino después de muerta. Ante la insistencia de la jovencita de que le revelara su nombre, le dijo “Yo soy la Inmaculada Concepción”, dogma que había sido proclamado el 8 de diciembre de 1854, apenas tres años antes. Durante una aparición Bernadette excavó la roca, a pedido de la Virgen, y brotó la fuente de agua que hasta hoy es meta de peregrinaciones y que ha logrado varias curaciones milagrosas.
La imagen de la Virgen de Lourdes sigue la descripción que Bernadette hiciera de ella cuando afirmó que es joven, de la estatura de ella misma (cuando tenía 12 años, es decir, de estatura baja), vestida de blanco con un cinto azul, con las manos juntas en expresión orante y con una rosa dorada en cada pie. Deducimos que es de altura pequeñita, como una niña, aunque la escultura colocada actualmente en la gruta de Massabiele es de estatura regular debido a que el escultor quiso alterar la descripción de Santa Bernadette porque no le parecía satisfactoria para la estética artística que se requería. Ahora el Papa Benedicto XVI estará ante ella durante su próxima estancia en Francia.


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