Mujeres de entre 16 a 19 años son las que corren mayor riesgo de sufrir trastornos de la alimentación, según datos de las instituciones del sector salud de nuestro país. La enfermedad también la contraen los varones, aunque en menor porcentaje. En los 10 últimos años se ha quintuplicado el número de jóvenes que padecen trastornos alimenticios. Del total de los casos, el 90 por ciento se trata de mujeres. En la actualidad, los trastornos alimenticios son la segunda causa de muerte entre las adolescentes. De acuerdo con estadísticas oficiales el 40% de las personas anoréxicas se curan; de entre 1 y 3 por ciento fallecen a causa de la desnutrición, fallo cardíaco o suicidio; y las restantes convierten su anorexia en un padecimiento crónico al no conseguir una curación total. 

 

Ver a una chava de tan solo 17 años que está siendo consumida por la Anorexia, te desgarra el alma, y más cuando la víctima, dice crudamente: “Si la padeces solo hay dos alternativas o te decides afrontarla o te mueres…y yo, quiero vivir”.  Los ojos de Carmina se muestran pálidos, se le ha caído parte del cabello, su cuerpo es excesivamente delgado, pero para ella, lo importante es que está viva. Y siente consuelo cuando su Mamá Irene le acaricia el rostro y  da  un beso en su mejilla, misma que luce pálida.

Mientras sus amigas ya están por concluir la prepa y acuden los fines de semana a la disco o van con el novio al cine, Carmina, ha tenido que ser atendida en los últimos meses en una clínica de la Ciudad de Puebla, y los especialistas luego de lograr estabilizar su peso en 40 kilos -cuando su peso normal debería de ser de 51 kilos-accedieron a que retornara a su hogar, donde sigue sometida a excesivos cuidados. 

La Anorexia, es una enfermedad que se ha acentuado en nuestro tiempo, la padecen muchas chavas, es un mal que avanza calladamente, como un cáncer, y cuyos efectos son devastadores en la persona que la padece.

Cuántas veces hemos escuchado a chavas decir que tienen gran temor a ser obesas, y optan por evitar los alimentos, con el pretexto de cuidar la dieta, o también por depresión, derivada de una falta de autoestima, porque rompieron con el novio, no se sienten escuchadas por sus padres o el grupo de amigas, y no tienen ánimo para comer, lo que genera en la persona la pérdida de peso de manera excesiva hasta que el cuerpo no acepta nada de ingesta. El excesivo bombardeo de los medios de comunicación para exaltar de manera exacerbada el culto al cuerpo, hace que muchas, sí, muchísimas mujeres de hoy día, se preocupen más por tener una figura delgada –no esbelta-  sin importar su salud, y no miden riesgos.

El testimonio de Carmina, es dramático, pero muy aleccionador. Refiere: “Pasados los 15 años empecé haciendo dieta, siguiendo los consejos de mis amigas, hoy estoy arrepentida. Y quienes puedan leer esto, les digo que si no quieren sufrir como yo, no lo hagan, ni crean que por ser las más delgadas tendrán al chico con el que sueñan, ni tampoco serán  las más populares de la clase, eso jamás”.

Señala: “No tenía idea del daño que me causaba al no probar dulces, ni pan, ni carne, porque después todo me parecía insoportable, y ya nada me gustaba comer, pero lo peor vino después, cuando  no pude sostenerme en píe y peor cuando te desmayas, y te tienen que llevar de la escuela a tu casa”.

“El doctor me decía que tenía que comer y que me cuidara pero la situación era cada vez más difícil, y me explicaban que mi estomago se iba cerrando cada vez más, y hacía el intento por comer pero me producía molestia, asco, y venía el vómito, y tienes intensos dolores de cabeza, y el mundo se te acaba”.

Sin embargo,  aunado al deseo de verse delgada, Carmina, sufría internamente porque sus padres discutían constantemente, y  ella se sentía relegada, no querida. Y sobre esto, comenta: “Mi mamá y mi papá ya se entienden, o al menos así me lo hacen ver. En su momento, tal vez no los entendía, y llegue a pensar que era yo la que no les importaba, y me sentía no querida, y nadie se daba cuenta de lo que me estaba pasando, y hubo un tiempo en que empecé a comer en demasía que me hizo subir de peso, y después vino una miedo aterrador de que fuera la más gorda de la escuela, y mis amigas empezaron a compararme con otras, y eso me dolía, me lastimaba en exceso”.

“Veía como mis amigas se reían y salían con chicos, yo en cambio, cada vez más me sentía mal internamente y después empecé a tener trastornos físicos, y fue cuando me empecé a sentir débil, pero no decía nada, y hoy me doy cuenta cuan equivocada estaba”.

Lo más importante, es que Carmina, tiene deseos de salir adelante, y dice que una vez que se estabilice, retornará a la escuela, y quiere ser psicóloga, y abocarse también a la docencia.“Te tienes que dar valor y decidirte a vivir, de lo contrario, el otro camino es la muerte… y yo quiero vivir. Dios me ha dado la oportunidad de estar hoy viva, de poder sentir el amor de mamá que me da el desayuno, o que llegue mi papá y me pregunte como sigues, y me cargue y me acomode en el sillón y escuchar que me diga te quiero”.

La Anorexia,  es una enfermedad que se adquiere, no se pide. Mujeres de entre 16 a 19 años son las que corren mayor riesgo de sufrir trastornos de la alimentación, según datos de las instituciones del sector salud de nuestro país. La enfermedad también la contraen los varones, aunque en menor porcentaje. En los 10 últimos años se ha quintuplicado el número de jóvenes que padecen trastornos alimenticios. Del total de los casos, el 90 por ciento se trata de mujeres. En la actualidad, los trastornos alimenticios son la segunda causa de muerte entre las adolescentes. De acuerdo con estadísticas oficiales el 40% de las personas anoréxicas se curan; de entre 1 y 3 por ciento fallecen a causa de la desnutrición, fallo cardíaco o suicidio; y las restantes convierten su anorexia en un padecimiento crónico al no conseguir una curación total. Si Usted madre o padre de familia, sospecha que su hija o hijo, tiene este mal, evite humillarlo con malos tratos, ni le exija o presione comer, primero busque la asesoría de un profesional y lo principal, bríndele mucha atención, cuidado y amor. Hay incluso tratamientos en el cual se incluye terapias familiares, El apoyo de los padres es esencial para que el enfermo salga adelante.

Son los padres de familia que hieren la sensibilidad de sus hijos con frases como mi hijo el gordito; ¡hay hija pareces cochinita! calificativos que se suman a las burlas y motes que en la escuela se le asignan a los niños y niñas  con problemas de sobrepeso. No falta el compañero que diga: ahí viene “el marrano”, “el mantecoso”, “la gorda”, “la hipopótamo” y otros, causando no pocas veces, un daño psicológico que puede desembocar en trastornos alimenticios.

He aquí una lista de señales que alertan sobre la Anorexia:  Miedo exagerado a engordar; pérdida notoria de peso; ejercicio excesivo; dietas permanentes, rigurosos ayunos, tendencia al vegetarianismo; preferencia por los alimentos de bajo contenido calórico; interés excesivo por el contenido calórico y valor nutricional de los alimentos; tardar demasiado en comer o ingerir sólo bocados pequeños; tirar la comida; inventar pretextos para no comer o para no hacerlo con el resto de la familia; encerrarse en el baño, sin motivo evidente; levantarse a comer a escondidas en la noche; usar de diuréticos o laxantes; cambiar bruscamente de humor e irritabilidad constante; disminuir la vida social y mayor concentración en el trabajo o los estudios; cólicos y diarreas frecuentes; irregularidad menstrual. (Todos los derechos reservados. Agrupación Jóvenes Contigo. Correo electrónico: jovenescontigo@yahoo.com/ teléfonos: 0442223945848 y 0442221323518).