*De tú a tú alumnos del BINE le expresan sus sentimientos a sus mamás, en su día.*El Heraldo de Puebla y la agrupación “Jóvenes Contigo” comprometidas con la promoción de los valores.
Posdata: Madre, te amo.
La carta de Camila, quien cuenta la historia de su vida, llegó a “Jóvenes Contigo”. En la misiva, la adolescente relata el momento en que sus padres se conocieron, se enamoraron y se casaron, y como fruto de ese loco amor, nació ella.
Si, Camila, a sus 16 años de edad, recordara lo que sucedió en su primera semana de vida, serían tres cosas: La primera vez que su Madre la cargó en sus brazos; la promesa de su Papá de que nunca la dejaría sola; y la noche en que él se fue, dejando desamparadas a ella y a su Madre.
La ponencia del cantautor poblano Josué, Presidente de “Jóvenes Contigo”, enterneció, e hizo vibrar y llorar a las madres que abarrotaron el auditorio donde el BINE festejó a las madres, en su día. Fue un evento en donde a través de conferencias-espectáculos, videos y dinámicas grupales se logró el reencuentro de madres e hijos.
En la carta Camila, relata: “Recuerdo que mi Madre y yo no nos llevábamos bien, siempre peleábamos por las cosas más sencillas, a ella le molestaba mi forma de vestir, y yo le reclamaba porque no era como la mamá de mis amigos”.
¡Mi mamá, era la mamá más mala del mundo!
Mientras yo tenía que acostarme temprano, mis amigas se desvelaban.
Mientras mi mamá me obligaba hacer la tarea, mis amigas veían la tele.
Mientras mis amigas desayunaban comida chatarra, en mi casa se me exigía desayunar cereal con leche.
Mientras mis amigas se iban de pinta, mi madre estaba al pendiente de mi al salir de la escuela o para llegar a mi casa.
Mientras mis amigas fumaban, yo me tenía que chutar los sermones de cómo el tío Gamboin murió de cáncer pulmonar.
“Un día me invitaron al antro, y como no me dieron permiso me escapé. Cuando retorne a casa, estaban las luces apagadas, y me dije ¡Ya la hice! Por fin mi mamá agarró la onda, y caminé de puntitas a mi cuarto, de pronto, en la oscuridad, vi un par de ojos misteriosos, como de lechuza, y escuche una voz ¡Hija, dónde andabas!… “A qué mi mamá, siempre queriendo de mi una mujer completa, responsable, que terminara mis estudios y sanamente autosuficiente, pareciera que yo fuera lo único que le importara en su vida”.
“Yo, siempre fui una rebelde, pero siempre supe que pasara lo que pasara mi mamá estaría conmigo, aunque la hiciera enojar. Un día, el doctor dijo que tenía que quedarse un tiempo en el hospital y yo tuve que irme a vivir con mi abuela. ¡Y como la extrañaba!
“Al, salir de la escuela, iba muy contenta a verla, con ganas de abrazarla… pero al abrir la puerta del cuarto donde estaba hospitalizada medio una corazonada. Entre con cuidado y abrí la ventana, y al tiempo dije: “mamá, ya vine… mamá, despierta, despierta… pero sus ojos nunca más se abrieron”.
“En el funeral, pareció increíble, pero nadie estaba triste, yo les aseguro que ni una lágrima fue de dolor. Todos sabíamos que estaba allá arriba, observándonos junto a Dios”.
“Recuerdo lo que dejó mi mamá sembrado en mi interior. Si veo una mariposa blanca, que la felicidad se encuentra entre las cosas sencillas. Cuando estés triste, no hay nada como un caldito de pollo bien caliente para sentirse mejor. Cuando siento que ya no puedo más, evoco lo que decía, cuando pierdas el rumbo recuerda que dentro de ti está la fuerza para seguir viviendo”.
“Las cosas se consiguen paso a paso, no te desesperes, un paso tras otro. Cuando recibas cumplidos di gracias, porque te lo mereces, no lo regreses, disfrútalo. No tengas miedo de ser feliz, porque para eso estás aquí. Las cosas sencillas son las que te hacen más feliz. Tú no estás aquí para repetir lo que hacen los demás, sino para crear nuevos caminos, nuevas formas de hacer las cosas, para desarrollar tu creatividad, siempre para hacer cada cosa con calidad. “No importa lo que pase, mamá, me acompañará durante toda la vida”. ¡Soy, feliz!
Busca a tu Madre, abrázala y se agradecida con ella
Hacemos muchas cosas, sin detenernos a reflexionar en ellas. La rapidez de la vida cotidiana nos hace actuar mecánicamente gran parte de nuestra vida. Un nuevo amanecer, o la llegada del atardecer, o como se reproduce la vida, es para nosotros, de tanto verlas, como algo dado, tan común, que de por sí todos tenemos.
A ti no te preocupa que mañana no amanezca el día, porque sabes que siempre sucede, es raro que te asomes a la ventana a ver salir el sol, el ajetreo diario te lo impide…. A menos, que decidamos detenernos un poco porque exista una razón especial, como estar en la playa y decidir gozar la maravilla de un nuevo amanecer.
La reflexión, la hace Angélica Bravo y Cid de León, de “Jóvenes Contigo” y quien le dice a los jóvenes –hombres y mujeres- en el Día de las Madres.
“Hoy, quiero invitarte a detenerte un poco en lo cotidiano, te aseguro que vas a revalorar lo valiosa que es la vida, tú vida, y al ser sublime que te la dio, y que llamamos Madre.
Corre en busca de tu Madre, y toca con tu mano su vientre, y acarícialo lentamente….. ¡pero hazlo!. (Si no quieres tocar su vientre, abrázala).
Durante largos 9 meses esa fue tu casa… Ahí, te formaste completamente. Apoya tu mano en su vientre. Casi 270 días fuiste el huésped permanente con todas las consecuencias que esto significó para ella, ininterrumpidamente, sin ningún descanso compartió contigo todo su ser. Nadie recuerda ese lapso de su vida conscientemente, así que imagina como fue ese tiempo para ti, y para ella, hasta el momento de darte a luz.
Todos los dolores de parto, lo traumático de tu nacimiento, y finalmente la mayor alegría que ella sintió al escuchar tu llanto y tu primer grito de vida.
Desde el punto de vista biológico, somos la especie que nace más desprotegida, y no solo eso, sino la creatura que más tiempo necesita para ser autosuficiente.
A tu Madre, le debes 8,10, 15,20 años… Tú, dilo. “Si, le debes no solo la vida, sino además, los múltiples cuidados que te regala cada día, repítele,, lo que deberías decirle cada vez que la vez ¡gracias, gracias, gracias!”.
Homenaje a la Mujer que con valentía acepta el don de la maternidad: “Hay algo en ti mujer que me fascina, no son tus ojos ni tus labios rojos, es algo más que llevas en tu ser, que con el tiempo va a crecer. Y cuando al fin deje tu cuerpo, y el viento su cabello desenrede, tendrá su propia voz, para pedir y dar amor”.
“Amor, es lo que llevas en tu vientre, amor es lo que grita tu figura, amor es esa flor que nacerá. Y cuando al fin deje tu vientre, y el viento su cabello desenrede, dará gracias a Dios por esa vida que es fruto de tu amor y de mi amor…”.
¡Mamá, no te metas en mi vida!
La frase no te metas en mi vida, es proferida por millones de jóvenes a sus madres, que ven como cantaleta los consejos que sus progenitoras les dan.
Es en la etapa de la adolescencia cuando las madres descubren que en lugar del hijo, un extraño vive en su casa.
Y tal pareciera que los buenos modales y buenas costumbres se fueron al bote de la basura, ¿y hay que comenzar de nuevo!.
¡No te metas en mi vida! le reclama el joven a su madre, cada vez que ésta corrige.
Pero ésta vez, la respuesta de la Madre, fue distinta: ¿Qué no me meta en tú vida, me dices? ¡si fuiste tú el que se metió en la mía!.
“Y desde ese momento en que te concebí en mi vientre, me hiciste la mujer feliz sobre la tierra”.
El reclamo de Ricardo Bravo, ponente de la agrupación “Jóvenes Contigo”, estremeció a las casi 2 mil mamás del Benemérito Instituto Normal del Estado –BINE- en el evento que les organizó la preparatoria matutina bajo la conducción de la maestra Claudia Susana Luna Salgado, con el respaldo de El Heraldo de Puebla, diariosinsecretos.com, Africam Safari y Harmon Hall, entre otros patrocinadores.
Fue una ponencia en la cual Ricardo Bravo, resaltó la actitud rebelde del hijo - –adolecente- quien en busca de su personalidad le reprocha a su progenitora que lo deje vivir su vida, que respete su independencia, que lo deje en paz y no le llene de atenciones porque lo asfixian.
Pero la Madre, quien le profesa profundo amor, se decide con actitud activa a abrirle los ojos de lo que en su vida le ha representado el hijo.
“Si, fuiste tú el que se metió a mi vida”, “Fuiste tú, la causa de mis dolores, desvelos y sufrimientos, Fuiste tú el causante de que en lugar de ir a divertirme me quedara para amamantarte. Y después, tenerme que levantar a preparar el desayuno, lavar tu ropa, llevarte a la escuela, lidiar con la gente para que te tomaran en cuenta en los festivales escolares…”
La conferencia, tiene como finalidad identificar al hijo con la madre, de reencontrarse, de abrazarse y decirse frases como te quiero, te amo.
Mediante dinámicas grupales, como las aplicadas en este foro en ocasión del Día de la Madre, la agrupación “Jóvenes Contigo, contribuye a difundir valores de joven a joven, creando una corriente a favor de la vida, la familia, el valor, la honestidad.


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