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Adoctrinamiento medio de control social

Política, es “una lucha o combate de individuos y grupos para conquistar el poder que los vencedores usarían en su provecho”, así dicta la definición de política del articulista y politólogo francés del siglo XX, Maurice Duverger.

En los actuales círculos políticos la definición anterior en especial lo referente a que los grupos usan de la política para su provecho, se encuentra presente de forma nacional y mundial. En su mayoría estos círculos de la política han enfocado sus actividades al bien personal o de partido. Relegando el bien social y “vendando la razón” de una mayoría de la población para vislumbrar una diferencia entre política o adoctrinamiento, conduciendo directa o indirectamente a permear la democracia y el desarrollo del país.

¿Qué se entiende por adoctrinamiento? Es permanecer dentro de un cuerpo de conocimientos o prácticas propagandistas, utilizadas como medio de control social por élites dominantes. Siendo este medio el instrumento de algunos grupos que a lo largo de la historia han utilizado para alcanzar con mayor probabilidad de éxito, los intereses de sus partidos.

Una cosa son metas políticas y otro interés partidario

La primera la podemos ejemplificar como lograr la disminución del racismo, reducir el nivel de violencia intrafamiliar, combatir el narcotráfico y acabar con el terrorismo. Mientras que el otro se reduce en reclutar y mantener en número la militancia de individuos que convencidos o engañados de los alcances del movimiento o partido, suelen entregarse intelectual como físicamente a la consecución del erradicamiento de problemas que aquejen al país con el uso de medios ilegales  o violentos.

Quienes proceden de tal forma integran medios políticos que alejan del bien común, destruyen un futuro digno y moral, tan anhelado por el ciudadano de buena voluntad y propician que se  desemboque en un retroceso de los trabajos pendientes por realizarse en el país en que se encuentre este mal del adoctrinamiento.  

El resultado principal de estas prácticas es en primer estancia dejar de ejercitar la democracia que conduce en segunda estancia a un estado de inestabilidad social o de crisis, el cual actúa retrasando el dialogo entre facciones, rompe con leyes y organismos del gobierno, desembocando por último en un estado de indefensión ante la tiranía del engaño político. 

La Legislación humana si es injusta, es una forma de violencia

El término legislar, expresa que es aquel conjunto o cuerpo de leyes por las cuales se gobierna un estado. Y quienes vigilan del cumplimiento correcto de estas leyes es el poder legislativo, es decir, aquel que estará pendiente de que no se cometan excesos en los gobiernos. Debido a que la legislación humana no ha procedido en el mayor de los casos en forma legítima, la cual ha proclamando leyes injustas y tomando medidas contrarias al orden moral, es preciso recordar lo que Santo Tomás de Aquino nos ilustra en la Suma Teológica. “La legislación humana…en la medida en que ella se apartase de la razón, sería preciso declararla injusta…sería más bien una forma de violencia”. Cuando la legislación se vuelve inhumana se entra en un vacío de autoridad donde las decisiones de política pública favorecen exclusivamente a una minoría.  

Para no caer en el terreno fangoso de la exclusividad minoritaria que el poder concede a ciertos grupos, es digno hacer mención que el mejoramiento social no se da mediante fundamentalismos de izquierda, derecha o de centro, sino mediante la democracia. Ya que ni el vocerío populista, ni el propagandismo ostentoso lograran concientizar a la sociedad como lo hace el diálogo. Muy al contrario sólo ocasionan silenciar la conciencia que no les permitirá decidir si mantenerse cerca de ciertas ideas de partidos o alejarse por la falta de desarrollo que desencadenan en perjuicio de los individuos.          

Amagar o mantener el bien del pueblo 

El medio empleado por el escenario político para “conducir” irreversiblemente a “tiempos mejores”, ha sido alzar la voz en defensa de los intereses del pueblo. El cual no se considera en todas sus facetas un signo de progreso por el hecho de mantenerse en pie, sobre intereses impunes de partidos. Particularmente quienes convocan a líderes para comandar marchas, mítines, tomas de instancias gubernamentales y plantones en lugares públicos, sólo están dañando el escaso estado democrático con el que contamos, originando a su vez un desinterés por parte de la ciudadanía por trabajar con medios legales por la obtención de recursos que permitan cubrir sus necesidades primordiales. Ya que al sentarse a la mesa y escuchar, observar o leer los resultados de sus movilizaciones en los medios de comunicación les deja un trago amargo, pues contemplan la impunidad existente en el poder que sólo y exclusivamente utilizó del recurso humano para alcanzar o mantener un status superior. 

En conclusión, el luchar por mantener el bien del pueblo se ha convertido en un escenario ficticio, en donde líderes con sus ideales van amagando la conciencia. La política es actualmente un medio de obtención de riqueza en el que los más hábil para desprestigiar al contrario y aptos para hacer creer que ofrecerán su trabajo para defensa del pueblo, son los que consiguen su propósito, a costa de la sociedad.

En otras palabras, en la mal intencionada política la máxima de todo aquel que la conforma sería: una sociedad jerárquica y políticamente suspendida de sus derechos, sólo será posible bajo la base de la pobreza y la ignorancia.