Análisis realizado por el encargado de Prensa de la Unión Nacional Sinarquista, Lic. Austreberto Martínez.

Tras el ataque del ejército colombiano a un campamento de las FARC, a principios del pasado mes de marzo, durante el cual fallecieron los mexicanos Juan González del Castillo, Fernando Franco,  Soren Ángeles Avilés,  Verónica Velásquez  y además  fue herida Lucía Morett, es clara la influencia que los grupos marxistas ejercen en algunas facultades de la máxima casa de estudios.

Aun cuando las autoridades de la UNAM y del IPN, han salido en defensa (en una actitud “políticamente correcta”) de sus ex alumnos, no se puede atacar el prestigio de  ambas instituciones académicas,  imputándoles la total responsabilidad en el hecho de que algunos de sus egresados,  en lugar de convertirse en profesionistas de calidad, terminen involucrándose en claros actos de terrorismo.

Más bien  habrá que preguntarse ¿Quiénes son las autoridades que permiten que en varias facultades y escuelas de ambas instituciones operen grupos con  ideología terrorista? , ¿Qué oscuros intereses se ocultan detrás de esta ideologización de alumnos que con legítimos ideales de justicia social, son engañados vilmente? De acuerdo con el Diario “Crónica” del pasado 5 de marzo, Lucia Morett es integrante de la “Coordinadora Continental Bolivariana Capítulo México” y también forma parte del “Movimiento Mexicano de Solidaridad con las Luchas del Pueblo Colombiano”, cuya sede es un cubículo al lado de una cafetería en la Facultad de Filosofía y Letras. Cabe mencionar que le consta a quien esto escribe,  que hasta antes de los sucesos en que fue ajusticiado el número dos de las FARC, Raúl Reyes,  la cafetería mencionada ostentaba un cartel de apoyo a dicho grupo subversivo con la efigie del terrorista ejecutado.

Una total mentira es el que estos ex alumnos hayan acudido al campamento de las FARC para hacer investigaciones académicas, ya se ha publicado en varios medios la vinculación que todos ellos tenían con diversos grupos marxistas, por lo cual es una muestra enorme de hipocresía, todo el rasgamiento de vestiduras que se ha dado por las recientes declaraciones del presidente colombiano Álvaro Uribe en el sentido de que estos jóvenes eran terroristas. Si los izquierdistas mexicanos son tan valientes como pretenden, deberían asumir que sus “muchachos” murieron como lo que eran: GUERRILEROS, en un hecho de armas en el cual el ejército colombiano no hizo más que cumplir con su deber.

Es una triste realidad que el adoctrinamiento comunista tanto en el IPN como en la UNAM,  se da a través de algunos profesores marxistas, cuya labor es complementada por grupos de revoltosos que se ubican en los denominados “cubos”, que no son más que salones que en vez de aprovecharse para fines auténticamente académicos, han sido cedidos cobardemente por ciertas autoridades. Sus victimas son  jóvenes a quienes les son arrancadas las pocas convicciones religiosas que pudieran tener, lamentable consecuencia de la poca formación en la fe que se suele recibir hoy en día. Posteriormente si los muchachos sienten  inconformidad ante las injusticias de la democracia capitalista liberal que sufrimos actualmente, al no ver otra alternativa optan por la lucha en lo que se autodenomina  la “izquierda” desde la cual pretenden luchar por un autentico cambio político y social.

Suele suceder que a los más sinceros e idealistas los fanaticen de tal manera que terminen enrolándose a grupos guerrilleros tales como el EPR o las mismas FARC, en los cuales no sirven más que de carne de cañón o en el caso de las mujeres se les utiliza de  concubinas sexuales de los “altos lideres guerrilleros”.Por otro lado es lamentable que en una Facultad, como la de Filosofía y Letras que fuera fundada por Fray Alonso de la Veracruz, como un semillero de pensadores que buscarán la verdad fundada en los auténticos valores del espíritu, pulule actualmente la propaganda roja de todas las tendencias: trotskistas, estalinistas, leninistas, maoístas, espartaquistas y demás subdivisiones de la ideología  marxistas que fue responsable de la muerte de mas de 110 millones de personas alrededor del mundo.

Podemos concluir que es necesario para fortalecer nuestras máximas instituciones educativas hacer todo lo que esté de nuestra parte para desenmascarar la realidad de las ideologías marxistas asesinas que promueven los grupos subversivos que operan en el IPN y en la UNAM.