El 22 de enero de 1999, el jefe de Gobierno del DF, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, entregó las llaves de la ciudad al Romano Pontífice; en esa ocasión el mandatario dijo al Papa: “Hay que darle la primacía a lo moral, a lo espiritual, a lo que nace dc la verdad plena sobre el hombre. Es un honor para esta ciudad, para su gente y su gobierno, tenerlo hoy entre nosotros. Me es a mí particularmente satisfactorio, en nombre de los habitantes de esta capital, a quienes creo interpretar en sus sentidos y a usted y su visita y del gobierno de la ciudad de México, entregarle las llaves de la ciudad, que le ha abierto sus puertas y lo declara huésped distinguido”.